El vivero se encuentra a la derecha de la pista forestal de subida a la torre del Telégrafo, después
de la serie de curvas que hay cerca de la cantera del Gurugú, cerca de donde hay un pilón a la derecha del camino y un depósito a
la izquierda, a unos cincuenta metros del camino, y estuvo dedicado a la obtención de pinos con los que se repobló la Ladera, ya que
antiguamente no había más que enebros, retamas, tomillos, berceos y cantuesos (tomillo borriquero o conocido en el pueblo como "tomillo"
que se usaba para encender las lumbres bajas de las casas). Y fue gracias a la labor que se llevó a cabo por entonces, empezando por Luis Martínez
el guarda forestal que hubo antes de la guerra civil española de 1936, hoy día tenemos un buen pinar que nos sirve de pulmón para
el pueblo, cobijo de aves y otros animales como son las ardillas. En esa época se repobló la zona del vivero y la Peñota, y años
después ya se repoblaron otras zonas de la Ladera y del Cerro gracias al trabajo de los forestales conocidos como el Sr. Agustín, el Sr. Eduardo
y el Sr. Venancio. Algunos cuentan que cuando iban a sembrar, como se pasaba tanta hambre, de cuando en cuando se comian los piñones, y yo creo
que esta es la razón de que solo se pueden encontrar pocos de estos pinos piñoneros (los que dan esos piñones que comemos algunas
veces). A pesar del tiempo que hace que ya se dejó de utilizar, aún hoy se pueden ver las terrazas y bancales que había para la
siembra de piñones, los canales para llevar el agua de un sitio a otro, el pozo de agua cárdena, un estanque para almacenar agua y la
cabaña del forestal para guardar aperos y herramientas y a la vez cobijarse en caso de mal tiempo. Algunos recordamos lo fría que estaba el agua cuando
nos dabamos un baño en ese estanque y también las hermosas culebras que merodeaban por ahí a la caza de roedores que estaban a comer los
piñones y los pinos recién nacidos.
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