Fiestas patronales
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Las fiestas continuan los siguientes días con los encierros y novilladas, atracciones infantiles y para los menos jóvenes, bailes y actuaciones de distintos grupos, chocolatada con churros para los mayores, comidas, etc. Moral ha tenido siempre una gran afición taurina siendo muchos los mozos que se atrevían a recortar y dar algunos pases a los astados y puede que viniera esa afición por el hecho de que siempre hubo ganaderías de reses bravas en el término y sus alrededores, como Julián de Fuentes que creó una afamada ganadería a finales del siglo XVIII de reses con gran bravura y poderío. Vivió en una casa llamada "la Huerta" y que dió nombre a una calle del pueblo, luego sus descendientes, como su hijo Juan José, y más tarde el que continuó con la ganadería de aquellos, D. Vicente Martínez, ganadero que vivió en la Casa Grande, hoy día biblioteca municipal, y donde pasó alguna temporada el famoso torero Salvador Sánchez " Frascuelo ". Hoy día queda la ganadería de Carmen Segovia en la finca Los Linarejos y otra ganadería de los Leiro en el Quiñón de Vacas en la zona del Berrocal. Familia de lugareños era Máximo Berrocal Montes, del que cuentan que en tiempos de la guerra civil española cobraba 30 duros por matar un toro ( equivalente a 90 céntimos de euro) y que un día un familiar le advirtió que el "bicho" era muy grande, a lo que él contestó que cuanto más grandes, mejor. Actualmente los encierros se celebran soltando una a una las reses que se van a lidiar por la tarde, acompañadas de varios cabestros. Se sueltan de los cajones dispuestos en el vehículo que los transporta, desde la confluencia de la calle de la Iglesia con la calle Huerta, recorriendo ésta, la calle corta y acabando en la nueva plaza cubierta donde se celebrará la novillada o corrida correspondiente. Antiguamente el encierro se hacía trayendo los novillos a pie y normalmente entraban en el pueblo por la calle Juncarejo, calle de la Iglesia y la plaza de la Constitución, encerrándolos en los toriles que había en la plaza, donde ahora está la oficina municipal de información al consumidor, entre las calles del Rondón y de la Iglesia. La plaza estaba dispuesta de manera que alrededor de la misma se colocaban carros, que solían ser de bueyes con una viga larga en el centro, atados unos con otros con lías de esparto, de forma que hacían de plataformas donde se subían los que querían presenciar los festejos taurinos. A veces los novillos eran tan "novillos" que levantaban los carros cargados de gente, lo que demuestra que eran "bichos" grandes y con poderío. Por esto y porque siempre gustaba a los mozos correr los toros hasta la plaza, ha quedado el dicho de : en Moral toros grandes y con encierro La plaza se cerraba en las "porteras" con portones de madera que se engoznaban o enganchaban en los goznes que había en las paredes que servían de soporte para los portones, quedando hoy día dos de esos goznes, uno en la casa donde está el Almacén, (salida de la plaza hacia la calle de la Iglesia) y otro en la casa de la plaza que hace esquina con la calle Roseles. Hasta que comenzó el problema de las vacas locas la noche final de las fiestas se hacía la cena a base de caldereta de novillo lidiado por los mozos, haciéndose hoy día con carne de vacuno comprada y no lidiada. Antes de hacer esta cena a base de novillo, cuando se nombraba una comisión de festejos, dicha comisión celebraba una cena con buenas piezas de carne de las reses lidiadas, y en tiempos más lejanos, la cena se hacía a base de carne de conejo, resultado de la captura de conejos en el "día de la caza". Ese día de la caza, los mozos salían con palos y perros a cazar conejos por la zona de El Palancar, y además de pasar un día de campo en buen ambiente de compañerismo y camaradería, se cobraban a veces varios cientos de conejos. Fue en el año 1956 cuando estando en plena caza, los militares de Hoyo de Manzanares comenzaron a disparar, armas automáticas y artillería, de manera que hubo que avisarles que la gente del pueblo estaba de caza en la zona. Fue el párroco D. Pedro García el que salió en dirección a donde estaban los militares, haciéndose notar con una banderola blanca, el que les avisó, pero a partir del año siguiente ya no se pudo ir de caza, pues hubo distintos problemas y al final se impidió el paso a la zona con la actuación de la Guardia Civil. Además de estos festejos, se celebraban grandes bailes en la plaza amenizados por unos pocos músicos, que deleitaban a los concurrentes con pasodobles, boleros, tangos, etc. Muchos recordarán lo bien que lo hacían "los de Robledo" y también a veces se bailaba en la plaza al son de "gaita y tamboril" que eran en realidad dulzaina y tambor. Los días en que había música para bailar, siempre se llegaba al final del festejo cuando sonaban los aires de la jota. Un día se celebraba el baile del "Rondón", jota segoviana, y se bailaba formando los "danzantes" dos círculos concéntricos y desplazándose alrededor de la plaza. La jota duraba más de una hora y era repetitivo el son con la siguiente letra: Úrsula qéé estás haciendo tanto tiempo en la cocina señorita estoy quitando las plumas a la gallina. estribillo : anda morena, que bien estás anda morena, que es carnaval Más vale una serrana con albarcas y peales que cincuenta señoritas con picos y faraláes estribillo : anda morena, que bien estás anda morena, que es carnaval Al rodear una esquina me encontré con el "tío Mona" Jesús que bicho más feo con la cabeza pelona estribillo : anda morena, que bien estás anda morena, que es carnaval |
Juegos
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El chito o tanga consistía en colocar un canto o palo erguido, de unos 3 cm de base, sujetándolo a base de rodearlo de tierra. Desde el chito se medían unos cuantos pasos hacia atrás, donde se hacía una raya, desde la cual había que lanzar unos tejos para derribar y sacar al chito de un círculo previamente trazado. Normalmente el que le daba de lleno lo conseguía sacar y ganaba la apuesta hecha y si solamente se le daba de costado y no salía del círculo, los siguientes tenían la posibilidad de ganar. ![]() En otros lugares se llama chita y consiste en arrojar tejos o discos de hierro contra un pequeño cilindro de madera llamado tanga, tango o tangana y sobre el que se ponían unas monedas que se apostaban por los jugadores, o unas piezas metálicas similares, de manera que el jugador que lograba derribar la tanganas se llevaba todas las monedas que quedaban más cerca del tejo que de la tangana. La calva consiste en una pieza de encina u otra madera dura en forma de codo con los lados desiguales, uno de ellos de unos 20 cm. y el otro de unos 30cm. de longitud, éste segundo de sección más o menos cuadrada para poder sujetarse en el suelo. Forman un ángulo obtuso, siendo el lado más largo el que sirve de base para apoyarse en el suelo. ![]() Se lanza el marro o gorrillo procurando que vaya horizontal hacia la calva, de manera que al alcanzarla y darla en un extremo, se la haga saltar. El marro o gorrillo es un rulo o cilindro de piedra, siendo normalmente de pórfido (gabarro) de unos 18 a 20 cm. de alto y unos 6 cm. de diámetro de manera que se pueda coger bien con la mano El marro consiste en lanzar un marrón hasta un bolo o cualquier otra cosa incada en el suelo, al que se le lanzaban los marros, ganando el que más se acercaba al bolo. ![]() La barra es un juego en el que había que lanzar una pieza cilíndrica de hierro, llamada barra o barrón, de una determinada longitud, que en Castilla solía ser de 75 a 85 cm. y acabada en punta. En el pueblo, como se trabajaba en las canteras y talleres de piedra, solía ser la pieza usada para apalancar y mover piedras, (los canteros tenían barras y barrones para esos menesteres). No se podía pasar de una marca preestablecida, que era una raya hecha en el suelo y ganaba el jugador que más lejos la lanzaba. El lanzamiento se podía hacer a pierna o a pecho. A pierna consistía en lanzarla después de hacer una ligera carrera y a pecho consistía en lanzarla estando quieto. En la modalidad a pecho, la fuerza se conseguía aprovechando el giro del torso y estirando el brazo. Aquí en el pueblo, el método de lanzamiento a pierna, se hacía poniendo la barra entre las piernas y lanzándola de manera que tenía que caer dando en el suelo primero la parte trasera de la barra ("Bemba" es recordado como un buen lanzador de esta modalidad. Todos los jugadores tiraban la misma barra y el lanzamiento se consideraba válido si la barra caía de punta. Además si la barra daba vueltas sobre su eje transversal durante la trayectoria, el tiro se consideraba nulo. La distancia a la que caía la barra se medía con una cuerda o a pasos y el que más lejos llegaba era el ganador. ![]() En esta dibujo se aprecia el modo de "lanzamiento a pierna". La barra española, como era conocida hasta los años setenta, estuvo amparada por la Federación Española de Atletismo, y hay una curiosa anécdota protagonizada por Miguel de la Quadra Salcedo que en el año 1956, siendo lanzador de jabalina y participando en una competición, utilizó la técnica de lanzamiento de barra española, consiguiendo entonces una marca extraordinaria e impensable para el resto de los atletas. La Federación Internacional de Atletismo prohibió el método de lanzamiento de Miguel de la Quadra poniendo como excusa el preservar la ortodoxia del deporte de la jabalina, y finalmente esta modalidad fue excluida de la Federación Española de Atletismo. |
El Mayo
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Cruz de mayo
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Pero el origen de la fiesta de la Cruz de Mayo hay que buscarlo en el siglo IV de nuestra era y tuvo lugar durante el Imperio Romano, cuando Santa Elena, madre del emperador Constantino fue a Jerusalén a buscar la cruz en la que murió Jesús, y después de muchas y laboriosas excavaciones se encontraron tres, pero como no sabían cómo distinguir la cruz de Jesucristo de las otras dos, las llevaron a una mujer agonizante y al tocarla con la primera cruz, la enferma se agravó, al tocarla con la segunda, quedó igual que estaba, pero al tocarla con la tercera, la enferma recuperó la salud al instante, y como consecuencia de ello, Santa Elena junto con el obispo de Jerusalén, Macario, y miles de devotos llevaron la cruz en una piadosa procesión por las calles de Jerusalén. Por muchos siglos se ha celebrado en Jerusalén y en otros muchos sitios del mundo entero la fiesta llamada de la Invención o hallazgo de la Santa Cruz, celebrándose el día 3 de Mayo, al parecer porque esa era la fecha en la que encontraron las cruces. Esta fiesta es cada vez más concurrida y es celebrada de manera que ese día da lugar al encuentro de gentes que se reunen para comer en fraternidad, para volver a encontrarse algunos que hace tiempo no se veían, reencuentro de familiares y amigos que han emigrado, como me ocurrió con miembros de una familia que se fueron a Barcelona y uno de ellos hacía 43 años que no había vuelto por el pueblo, se trata de Alfonso González Segovia que vino a la fiesta con su familia, entre los que estaban su hermano Luis Miguel y sus hermanas Rosa Mari y Pilar, lo que dió lugar así a un encuentro en el que se comentaron muy gratos recuerdos. Y se celebra la fiesta con alegría y buen humor, recordando cosas pasadas y festejando el encuentro con lo que da la buena armonía y amistad. |
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Luminaria
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El pilón
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El bastonero
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El salón
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era la sede social de la sociedad llamada SORCAS, por las iniciales de:
hasta el año 2005 fue sede del hogar de los mayores y antiguamente allí se celebraba normalmente el baile, se proyectaban películas, tenían lugar acontecimientos culturales, como representaciones teatrales, y también había reuniones con ocasión de determinados acontecimientos (yo mismo estuve en una fiesta dada con ocasión del bautizo de la hija de unos veraneantes en agosto de 1956, dando el pregón para anunciarlo el tío Calixto. Su inauguración tuvo lugar el 24 de agosto de 1929 y está situado en la calle de la Iglesia. |

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| © 2006 - Antonio López Hurtado | |