Saliendo desde la plaza de la Constitución por la calle de la Iglesia, se sigue
por la calle del Raso, se continúa por la calle de las Camachas y viendo a la derecha la urbanización El
Circuito, se llega a un punto en el que hay que ir de frente, pues a la derecha está la calle de las Erillas y por la
izquierda, al lado de una casa que se encuentra aislada, se va hacia la ladera por un camino con una barrera para cortar el paso
a vehículos no autorizados. Aquí se ve una fuente con dos pilones, la fuente del Zarzal (no el manantial del
Zarzal) y el arroyo Benerejo, así que de frente nos adentramos en la calle Arroyo Grande, una calle que discurre entre
tapias de piedra con álamos, los llamados negrillos, que padecen la epidemia de grafiosis. Esta calle era el camino
obligado cuando la gente iba a pie hasta Collado Mediano, recordando algunos mayores cuando iban a las fiestas de ese pueblo por este camino.
En la época primaveral se ven plantas de rosa canina, con sus tapaculos característicos, endrinos, amor del
hortelano, zarzamoras, ... A la derecha se ven unos prados que ya están sentenciados, pues se va a construir en ellos,
empezando por el prado de los Álamos, luego el prado de las Ánimas y a continuación los Pradillos.
A la izquierda están los prados de las Herrencillas y con suerte se ve algún conejo; hay fresnos,
algún roble, bardagueras, boneteros, algún espino cerval, majuelos y a la orilla del camino alguna gualda,
espárragos de nuez, y al final de la primavera y en el verano, matas de menta poleo. Se ensancha un poco el camino
y enseguida se llega a cruzar el arroyo Grande cuando el camino gira a la derecha, arroyo que en verano suele estar seco.
Mirando a la derecha se ven los prados de las Hachazuelas y más lejos los de la zona de Fuentidueña, nombre
que recibe el arroyo Grande llamado también arroyo de la Villa de Fuentidueña, en el que se pueden recolectar las
llamadas corujas en la época invernal. A la izquierda se ven dedaleras, tomillo aceitunero y salsero, viboreras,.. y
echando la vista atrás se ve el pueblo, con el "platillo volante" de la plaza de toros que acapara
la atención de la vista. Un poco más adelante se encuentra un paso canadiense y a su derecha hay unos cuantos
ejemplares de roble, viéndose a continuación un camino que lleva por la izquierda hacia el arroyo Grande y por la derecha
otro que lleva a la carretera de Mataelpino. Al poco se llega a un cruce de caminos que por la derecha lleva hacia la urbanización
el Retamar atravesando el cerrillo de las Pozas, de frente hacia Becerril de la Sierra y por la izquierda, el camino a seguir
para esta ruta, llegando enseguida a una barrera que prohibe el paso a vehículos sin autorización, y con un poco
de suerte, en las rocas que se encuentran al lado, se puede ver algún ejemplar de lagarto ocelado. Este cruce se
encuentra a unos 2 km. de la plaza del pueblo.
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