En la zona del Norte de España normalmente se solían hacer de madera, pero en esta zona eran de granito, consecuencia de la abundancia de canteras de este material. El potro tenía unas hendiduras en las que había traviesas o vigas de madera y de ellas se colgaban unas correas grandes y fuertes a modo de cinchas, para sujetar al ganado, que era introducído entre los pilares verticales, se los amarraba por los cuernos, y se tiraba de las cinchas de manera que el animal quedara colgado y por tanto sin capacidad para moverse, y cuando ya estaba sujeto de manera que no pudieran cocear o cornear, el herrero le ataba la pata que iba a ser "calzada", empezando por quitar lo que quedara de la herradura vieja valiéndose de herramientas como la escofina, tenazas y martillo, limpiaba la pezuña, y a continuación, por medio de una cuchilla plana llamada pujavante, se dedicaba a limpiar y nivelar la pezuña y seguidamente clavaba el "callo". A veces también se usaba el potro para poder hacer algún tratamiento al animal y era necesario inmovilizarlo. En la foto se aprecian las cuatro piedras en posición vertical, más pequeñas y con acanaladuras, que eran donde apoyaban la pata a herrar y son las llamadas apoyos. En las piedras más grandes se pueden ver los agujeros en los que se sujetaban las vigas o traviesas de madera |


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