la iglesia

La iglesia parroquial está dedicada a San Miguel Arcángel, patrón del pueblo, y data de los siglos XV y XVI. Es de una sola nave, construida en mampostería y la torre es de sillería regular.
Desde esta torre se avistaba la de la iglesia del vecino pueblo de Cerceda (dedicada a Santa María la Blanca) y desde ésta la de la iglesia de Santa María de las Nieves de Manzanares el Real, seguramente para servir como torres de vigía del señorío del Real de Manzanares.
Hace ya unos años (hacia el final de la década de 1950) se adosaron los salones parroquiales en el lado Sur, y antes se habían retirado las seis columnas que se encuentran hoy día en el cerramiento del patio que hay en la parte de la entrada, columnas que antiguamente sirvieron de soporte de un pórtico o soportal que estaba situado delante de la puerta de la iglesia, sin que estuviera el patio que hay ahora.
En las fotos siguientes se puede ver a la izquierda lo que era ese soportal cerrado con las seis columnas que soportaban el tejadillo y que actualmente se encuentran en el cerramiento del patio, apreciándose que no había tal cerramiento y en la de la derecha se ve ya una tapia cerrando el patio que hay a la entrada, fotos de 1908 la de la izquierda y de 1926 la de la derecha.

 vista de la iglesia en 1908  la iglesia en 1926

Aunque la foto es de 1908 y no tiene buena definición (era una postal de entonces), se puede ver la siguiente obtenida de esa postal en la que se aprecia ese tejadillo y dos de las columnas en la zona oeste de lo que hoy es el patio de entrada a la iglesia, apreciándose a la izquierda lo que era el lavadero, hoy bar "el Raso".

 vista del tejadillo en 1908

En 1914 el sr. cura párroco D. Remigio Muñoz y Coello, solicitó al Ayuntamiento un trozo de terreno público con el fin de hacer un patio delante del portal de la Iglesia y solicitando también un donativo por la mitad del coste de las obras, a lo que se opuso uno de los concejales, pero se accedió a la petición y hoy día podemos ver ese patio que es el que da entrada a la Iglesia.
Antiguamente el interior de la iglesia tenía las paredes enfoscadas o enlucidas, como solían estar muchas de las iglesias de España, de manera que no dejaban ver lo que encerraban, incluso a veces tapaban pinturas de gran belleza y de mucho interés artístico y actualmente han sido destapadas mostrando lo oculto para deleite de la vista de los visitante, pero en nuestro caso, viendo una de las fotos de la colección que se dice más adelante, las paredes no encerraban nada de importancia, y hoy día lo que se ve es la piedra al natural, correspondiendo a lo que hay en los campos del pueblo, el granito de sus canteras. Hace años se podía ver en los laterales del arco de separación del cuerpo de la iglesia y de la zona del altar mayor o presbiterio, unos ángeles pintados y una orla, y es curioso que el artista que los pintó hizo lo mismo en el salón de baile SORCAS, pero en éste las figuras pintadas no eran ángeles sino dos señoritas en traje de fiesta portando una orla en la que estaba escrito lo de la Sociedad Recreativa Cultural la Alegría Serrana.
Obras ha sufrido la iglesia a través de los tiempos y como dato curioso, en 1922 aparece en el periódico LA EPOCA, nº 25790, año XXXIV publicado el viernes 25 de agosto de ese año, que se ha asignado para obras en la iglesia de Moralzarzal la cantidad de 750 pesetas, apareciendo también en el periódico LA VOZ de ese mismo día y año, viéndose a continuación la noticia aparecida en LA EPOCA.

 cantidades para obras

En las siguientes fotos, hechas al principio de la década de 1950 se puede apreciar que no existían los salones parroquiales y tampoco estaba ya el soportal que había a la entrada del templo, aunque de ese soportal se ve lo único que queda, el muro de piedra del lateral que daba a la plaza del Caño y también se ve que la tapia del patio ya estaba hecha. En la foto de la derecha, hecha en 1952, aparece el autor de esta web con su madre, hermanos y la familia de un veraneante que venía por aquellas fechas, D. Pedro Jiménez.

 una vista del patio de la iglesia  vista del patio desde otro ángulo

Hacia el verano de 1952 sufrió graves daños como consecuencia de una tormenta muy fuerte que afectó de distinta manera a diversos edificios (p.e. voló la esfera del reloj de la plaza, el famoso "Frascuelo"), restaurándose el tejado, el frente de la puerta y el suelo, haciéndose éste de baldosas de cerámica, habiendo una gran colaboración por parte de vecinos y veraneantes durante la restauración. La última labor de restauración tuvo lugar en el año 1993 y se puso toda la techumbre nueva de conglomerado de madera, nueva iluminación, suelo a base de piezas de granito gris y otras de granito rosado formando una cruz, capilla con artesonado y celosías, colocándose una placa conmemorativa de ese acontecimiento a la entrada del templo.
En la zona norte se encuentra un patio que antiguamente fue el cementerio del pueblo cuando se dejó de enterrar bajo losas en el interior del templo, pudiendose leer aún en el dintel de la puerta la fecha, año 1821, y fue clausurado el día 4 de junio de 1898, año en el que se hizo el actual cementerio en el camino de Alpedrete, ubicado cerca de los Praduelos y del ensancho de los herederos de Julián González, siendo alcalde en esos tiempos Melchor Antuñano Martínez, persona que se asentó en esta pueblo después de la guerras carlistas y que provenía de Valle de Carranza (Vizcaya). Se puede ver la inscripción con la fecha en la placa que hay en la pared Sur de la que fue capilla del nuevo cementerio, donde también estaba el depósito de cadáveres y debido al aumento de población experimentado en el pueblo ya se han hecho dos ampliaciones.

 lápida del cementerio nuevo

La inauguración tuvo lugar ese año y la primera persona enterrada fue Julia Urosa Oñoro, teniendo lugar la inhumación el día 16 de agosto de 1898, siendo Julia la primera mujer de Silvestre Manuel López Sastre.
En la sesión celebrada en el Ayuntamiento el día 18 de septiembre de 1898 se aprobó la colocación de dicha placa de mármol, y es en 1900, en sesión de fecha 8 de enero de ese año cuando se trata de la construcción de un camino al cementerio, habida cuenta de la "falta de trabajo de la clase jornalera" y de que no había camino transitable, y se acordó asimismo que los jornales a pagar a los jornaleros fueran en concordancia según el tiempo empleado por cada interesado. La construcción fue acordada en la sesión del día 13 de ese mismo mes y año, estando constituido el Ayuntamiento por el alcalde presidente Ramón González Muñoz y los concejales Antolín González Sepúlveda, Justo Balandín Prados, Celestino Sepúlveda González, Patricio Mayoral Balandín, Miguel González y Melchor Antuñano Martínez. Se hizo una lista de jornaleros al efecto así como la clasificación del precio a que debe pagarse el jornal de los que se inviertan en dicha obra, consignándose para cada individuo en las listas de trabajo formadas al objeto el jornal correspondiente, y como jornaleros estaban en esa lista Doroteo González González, Pío Prados Maya, Pablo Torres, Hermenegildo Balandín, Claudio Segovia, José Gil y Casimiro López. y como carreteros para los acarreos necesarios fueron escogidos Anastasio González y Angel González Mazarías. Esos jornaleros y carreteros fueron también los encargados de ir a por la leña y su transporte para la fiesta de la luminaria del día de San Sebastián, festejo en el que se celebraba asimismo una función religiosa.
Con respecto a la capilla del cementerio, cuando se construyó éste, no se hizo tal capilla y es poco antes de las fiestas patronales de 1913, a finales de septiembre, cuando en la sesión celebrada en el Ayuntamiento se acuerda aceptar la construcción de la capilla, donde estaba el depósito de cadáveres (hoy es una sala de velatorio), y según dijo D. Remigio Muñoz y Coello, cura párroco en esa fecha, que lo iba a hacer un alma piadosa pero no dice el nombre. También pondrá una cruz de piedra en el centro del cementerio, la cuál aún persiste, todo a expensas del donante.
En la sesión celebrada en el Ayuntamiento el día 11 de febrero de 1917, se concedió el servicio de limpieza y cuidado del cementerio gratuitamente al cura párroco D. Remigio, pagándose antes 75 pesetas al encargado, las cuales salían de las arcas municipales y con esto se las ahorraba el municipio, ahorro que duró poco más de dos años pues en diciembre de 1919 se acordó que la limpieza la hiciera Celedonio Domínguez desde 1º de junio de 1919 y siguiera hasta finales de junio de 1920, pagándole a razón de 75 pesetas al año. Pero en febrero de 1922 vuelve a encargarse al Sr. cura D. Remigio el cuidado y limpieza del cementerio por 125 pesetas.

Hay una anécdota curiosa y es la de la subasta de un pañuelo de cachemir y de dos pañuelos pequeños procedentes de una rifa en la que no apareció el ganador, subasta con lo que se pretendía obtener dinero para construir un carrito con el que poder llevar los cadáveres desde la iglesia al cementerio, hecho que se acordó en mayo de 1901.

El 20 de septiembre de 1974, siendo alcalde D. Vicente López Barbero, se solicitó el permiso para destinar el antiguo cementerio a otros usos así como para el traslado de restos.

En la parte exterior de la cara Este de la iglesia se pueden ver restos de las cuatro vigas de madera en las que se apoyaba el altar central y el retablo también de madera y que fueron incendiados durante la guerra civil de 1936. Durante la contienda, la iglesia estuvo destinada a servir de almacén para intendencia del ejército republicano.
Hay una piedra que forma parte del cerramiento del patio exterior y tiene su historia, es el "canto del huevo", que hace ya años se encontraba cerca de la tapia del patio, pero en la zona Sur-Oeste, hacia la plaza del Caño, y era llamado así porque se usaba para romper huevos con piedras. Era una piedra piramidal seccionada y en la parte superior tenía un agujero en el que ponían de pie un huevo güero y desde una cierta distancia los chicos lanzaban piedras para ver quien los rompía.
En la siguiente foto de la izquierda se ve la placa puesta en 1994 con motivo de la última restauración, y se puede ver que el párroco en esa fecha era D. Francisco Lomillos Lobo, viniendo al acto de bendición e inauguración el Vicario Episcopal D. Antonio Astillero Bastante. En la foto de la derecha se ve el famoso "canto del huevo" que está en el ángulo de las fachadas Sur y Este, en la tapia de cerramiento.

 placa a la entrada de la iglesia  canto del huevo

Y en la siguiente foto, como testimonio de las obras dichas en estas líneas de aquí arriba, se muestra el interior de la iglesia, apreciándose el andamiaje y la estructura preparada para hacer el arco de separación de la parte del altar del resto del templo, arco que ya está empezado, foto del verano de 1993.

 la iglesia en obras

En el patio hay lápidas de las sepulturas del cementerio que hubo junto a la cara Norte además de una antigua pila bautismal y una losa con el número 1888, fecha en la que se hizo una reforma. En esas lápidas usadas como bancos se ven nombres de personas de familias pudientes del pueblo como eran los González (lápidas de Evarista González Solís, Rafael González y Feliciano González Solís) y de la familia de Fuentes (Salvador de Fuentes y el niño Ricardo Fuentes de la Peña). En la lápida correspondiente a este último, aunque no está muy claro, se puede distinguir lo que está escrito :

AQUÍ YACE D. RYCARDO FUENTES Y Ð LA PEÑA
NACYO EN 10 Ð FEBRERO Ð 1842
FALLECYO EN 10 Ð OCTUBRE Ð 1844


La pila bautismal utilizada actualmente es la antigua pila de agua bendita que estaba a la entrada de la iglesia, siendo del siglo XVI, hecha en granito y decorada con bolas de estilo gótico, la cuál ha sido sustituida por otra más moderna pero que da un cierto aspecto de más antigua. La antigua pila bautismal anteriormente se encontraba en la parte trasera cercana a la salida que da al patio del antiguo cementerio, debajo del coro, zona que actualmente ocupa la caldera, y hoy día esa pila se puede ver en el patio de entrada sirviendo de jardinera.

La losa del patio que tiene grabado el número 1888, hace de recordatorio de cuando vino al pueblo en su visita pastoral el Sr. obispo D. Ciriaco Mª Sancha y Hervás, viniendo desde Manzanares el Real en la tarde del día tres de julio de 1888, siendo recibido en el templo donde anunció que por la noche habría sermón, como así fue, pues predicó en la iglesia. A la mañana siguiente visitó el sagrario, la pila bautismal, altares, sacristía, ropas y ornamentos, archivo, hizo examinar los libros parroquiales de esta iglesia y de su aneja Cerceda, echando a continuación solemne responso por los difuntos de la parroquia y seguidamente se puso a administrar la confirmación, proveyendo finalmente que se adquirieran para el altar mayor de ambas iglesias dos aras consagradas recientemente en Madrid con todos los requisitos litúrgicos y que para los restantes, que tampoco tienen sepulcro de reliquias, se cambien a medida que los fondos lo permitan, y hace recomendaciones sobre algunas partidas de defunciones así como de actas matrimoniales y sobre la iglesia de Cerceda, dependiente del Sr. cura párroco de Moralzarzal, que se repare la pizarra del chapitel de la torre, se repasen los tejados de ese iglesia y que se extirpe un zarzal que hay sobre un botarel que hay junto a la torre.
Hay un dato curioso y es la cantidad de confirmandos que recibieron el Sacramento de la Confirmación durante esa visita, pues fueron 175 varones y 167 hembras, celebrándose la ceremonia el día cuatro de julio de ese año de 1888, de todos los cuales fueron padrinos D. Aniceto González González, alcalde del pueblo en esa fecha, y su esposa Dª Pilar Mazarías Martín.
D. Ciriaco era obispo de Madrid Alcalá, el segundo desde la creación de la diócesis en 1885, y fue sucesor de D. Narciso Martínez Izquierdo, obispo que fue abatido a tiros en la escalinata de la catedral de Madrid, la Colegiata de San Isidro, en abril de 1886. D. Ciriaco, de origen burgalés, nació en Quintana del Pidio, llegó a ser cardenal, falleciendo en Toledo, de donde era Arzobispo Primado, y fue beatificado el 18 de octubre de 2009 en la Catedral de Toledo.

En las fotos que siguen se ve a la izquierda la actual pila de agua bendita que hay en la parte izquierda de la entrada y en la foto de la derecha se muestra la antigua pila bautismal que hace hoy las funciones de jardinera.
La actual pila bautismal se puede ver en la colección de fotos que se muestran al final.

 placa a la entrada de la iglesia  canto del huevo


El coro, que es de madera, se apoya en dos pilares de granito apoyados en zapatas de madera y da acceso a la torre del campanario a través de una puerta en arco y en él se tocaba el armonio para las celebraciones importantes, recordando el que suscribe cuando cantó en el coro que interpretó diversos cantos en la misa de despedida celebrada en el verano de 1951 con ocasión de la marcha del párroco D. Félix Herranz Cecilia y la venida del nuevo, D. Pedro García Martín, tocando el armonio el maestro D. Nicolás.

En los laterales del templo se encuentran altares hechos en granito por distintos labrantes del pueblo, salvo el dedicado a la Virgen del Pilar que fue hecho en Cerceda por encargo de Antonio Olivera Morales y su esposa Adoración Pilar Salas Quemada, siendo el más reciente de todos. Este matrimonio se ancarga también de pagar al Sr. cura párroco por la celebración de la misa en el día de Nuestra Señora del Pilar, haciéndolo de su propio peculio. En el lateral derecho, el altar que hay más cercano al altar mayor está dedicado a la Virgen de Fátima y fue un veraneante llamado Alfonso el que encargó a Alfonso Segovia que lo hiciera y cerca de este altar se encuentra otro dedicado a Cristo Crucificado, hecho por Emilio Segovia Aparicio (su último trabajo como labrante) por encargo de Moisés González y su esposa Isabel Sepúlveda Antuñano.
En el lateral izquierdo hay cuatro altares y empezando por el que se encuentra más cercano al presbiterio, el primero está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, que anteriormente era de la Inmaculada Concepción, siendo encargado por las mujeres de la hermandad de "Hijas de María" a Fernando Maroñas Hernan; el segundo está dedicado a la Virgen de los Dolores, encargado por Isabel Sepúlveda Antuñano a Andrés González Prados (el "Canín") y en este altar trabajó Fermín Segovia haciendo el sagrario; el tercero es de la Virgen del Carmen, hecho por Esteban González Prados y el de más reciente incorporación está dedicado a la Virgen del Pilar.
En el verano de 1906, Dª Visitación Díaz de Uranga del Valle, vecina de Madrid, regaló una imagen de Ntra. Sra. del Carmen a nuestra Iglesia Parroquial, imagen que portaba una corona de plata, hecho que se hizo constar en el acta levantada con motivo de la sesión celebrada en el Ayuntamiento en fecha 21 de julio de 1906.
El Cristo que es sacado en las procesiones y que se encuentra en el interior del templo encima de la puerta de la sacristía estuvo encerrado en el calabozo del ayuntamiento durante la guerra civil de 1936, y era el que estaba en el cementerio actual, y es que debido a que el pueblo estuvo en la zona republicana y se destruyeron imágenes y parte del retablo, estando de secretario del ayuntamiento D. José González Marruenda, para evitar que lo quemaran o destruyeran, mandó ir de noche al alguacil Calixto Estévez y le encomendó que lo subiera desde el cementerio tapado y lo escondiera en uno de los calabozos que había en el ayuntamiento, cosa que hizo y además lo tapó de manera que así pasó toda la guerra. También hizo lo mismo con la campana que había en la capilla del cementerio, pues las que estaban en la iglesia fueron convertidas en balas. En la foto que sigue se puede ver la imagen de Cristo Crucificado que pasó tanto tiempo en el calabozo.

 imagen del Cristo Crucificado

El altar mayor está presidido por la imagen de la Virgen del Rosario, patrona del pueblo, que es sedente, es decir sentada en un trono, y con el Niño en su regazo, y a su derecha se encuentra la imagen de San José, la talla más antigua que hay en la iglesia, que data del siglo XVII, librándose de ser destruida durante la guerra civil de 1936, y a su izquierda hay una imagen de San Isidro, que es un Santo al que se le venera y que nos da idea de que en el pueblo de Moral tuvo gran importancia la ganadería y la agricultura. Es el año de 1630 el que está registrado por escrito en documentos del ayuntamiento como fecha más antigua en que consta es considerada la Virgen del Rosario como patrona del pueblo.
Había un púlpito cercano a la entrada a la sacristía, situado en el arco de separación del cuerpo de la iglesia y la zona del altar mayor, hecho en piedra y que tenía como adorno unas bolas y las llaves en el centro del escudo del pueblo, púlpito que desapareció del pueblo siendo párroco D. José Antonio Fernández Revuelta, que estuvo en Moral desde 1963, año en que nos dejó D. Pedro García Martín, hasta enero de 1966, cuando se incorporó a la parroquia D. Francisco Lomillos Lobo (en el mes de marzo). Ese púlpito se aprecia en la foto que se muestra a continuación, aunque la foto no es de muy buena calidad, y en ella se puede ver a la izquierda el confesonario que había a la izquierda, cerca del arco y al otro lado del púlpito y también se ven las paredes de la iglesia enfoscadas, no existiendo entonces los ángeles dichos anteriormente.

 vista del interior y a la derecha el púlpito

A ambos lados del altar mayor y apoyados sobre sendos pedestales, se encuentran el sagrario, hecho por los hermanos Segovia Aparicio y por Guillermo Balandín, y al otro lado se halla la imagen de San Miguel, patrono del pueblo, habiéndose sustituido en septiembre de 2001 la antigua talla por otra de mayor tamaño y con más colorido, colocada en el lugar donde antiguamente estaba el sagrario.

En el patio de entrada a la iglesia hay una cruz con nombres de personas desaparecidas durante la guerra civil española de 1936 y en otra cara del pie de la cruz se pueden leer los nombres de personas que fueron fusiladas el 19 de agosto de ese año en la zona llamada las Salineras, del término de Collado Mediano, y entre éstos se encuentran los del párroco D. Remigio Muñoz (Coello), que entonces contaba 65 años, el médico D. Horacio Hernández (Calvo) que contaba 40 años, el capitán D. Angel González (Marruenda) que tenía 39 años, así como Francisco Caballero, Gerardo Grafiado que era teniente coronel retirado y Luis Barrio, capitán de artillería también retirado, siendo estos dos últimos veraneantes en Moralzarzal en aquella época y siendo fusilados en Madrid en septiembre de 1936. De los desaparecidos constan los nombres de Damián Martín, Francisco García, Emilio González, Pablo Herrero y Pedro Sanz.
En la foto siguiente se ve esa cruz colocada al terminar la guerra y se aprecia el soportal que había a la entrada, más moderno que el que el estaba a principios del siglo XX y también se ve el "canto del huevo" en la parte derecha de la foto, cerca de la tapia del patio.

 vista de la cruz y soportal de entrada

Relativo al cura del pueblo D. Remigio, fusilado en 1936, se puede ver la noticia dada referente a él, publicada en el periódico La Correspondencia de España el viernes 26 de noviembre de 1909, diciendo que ha sido nombrado teniente arcipreste el cura ecónomo de Moralzarzal D. Remigio Muñoz, aunque en la reseña periodística hay una errata y en lugar de poner Remigio pone Benigno Muñoz, nombramiento hecho por el prelado de la diócesis de Madrid D. José María Salvador y Barrera, obispo que fue de Madrid desde 1906 hasta 1916.
Una figura curiosa es la de sacristán, que es la persona que en las iglesias tiene a su cargo ayudar al sacerdote en el servicio del altar y cuidar de los ornamentos y de la limpieza y aseo de la iglesia y sacristía, figura que ha desaparecido en muchos lugares y ya prácticamente no se da, pues esos menesteres los ejercen voluntarios que ayudan a realizar esas labores. Antiguamente era una labor que estaba remunerada y es curioso ver un anuncio dado en el periódico EL SIGLO FUTURO, publicado el jueves 13 de diciembre de 1894, en donde dice que se encuentra vacante la plaza de sacristán y el sueldo que se da por ello, correspondiendo en este caso el de 22 pesetas con 50 céntimos, anuncio que se puede ver a continuación.

 anuncio de plaza de sacristán

El último sacristán del pueblo en ese sentido de estar remunerado fue Silvestre González Morato, conocido por todos como el tío Silvestre el sacristán que también hacía las cajas para los muertos, habiendo siempre en el ayuntamiento una caja para casos de emergencia. Silvestre aparece en los libros de partidas de enterramientos de la parroquia como testigo en los años desde 1925 hasta 1939.
En los libros de registro de bautismos, matrimonios y defunciones que se conservan en la iglesia, del que existe constacia más antigua es del sacristán llamado Manuel de Segovia, mencionándosele en el libro de partidas de matrimonios empezando a ver su nombre en enero de 1758 y hasta diciembre de 1774.
Entre los años 1824 y 1835 estuvo de sacristán Victoriano de San Andrés, que lo fue mientras fueron curas párrocos en este pueblo, D. F. Pedro de Corral, D. Benito Madridano, D Juan de Mata Delgado y D. Pedro Hurtado de Mendoza, siendo este último el cura párroco de la iglesia de San Miguel Arcángel hasta 1835, año en el que vino de cura D. Eusebio Pillado, estando la plaza vacante en ese año de 1835 hasta que fue ocupada y ejerciendo las funciones propias del titular D.  Policarpo Barcarcel, teniente de cura de Moral, siendo cura propio de Collado Villalba.
Pero Victoriano de San Andrés aparece en junio de 1792 como testigo y sacristán en la celebración de una boda, mas está escrito Bictoriano de San Andrés Pastrana y en noviembre de 1841 aparece también como sacristán junto a su hijo Miguel, así mismo sacristán. En otra boda celebrada en octubre de 1839 aparece mencionado junto a Juan Mazarías, los dos como sacristanes de la parroquia de San Miguel Arcángel de Moralzarzal.

En el pueblo ha habido épocas en las que se sacaban imágenes en procesión tanto de la Virgen como de diversos santos y variando a lo largo de los años, pues hubo épocas en las que se sacaba la imagen de San Antonio (siendo párroco D. Félix Herranz hasta que se fue en el verano de 1951) pero siempre ha habido procesiones con la imagen de la Virgen del Rosario, antiguamente la de pie y en los tiempos actuales la sentada en el trono. La antigua imagen fue quemada durante la guerra civil y la Sra. Evarista (persona pudiente del pueblo) compró una imagen hecha en escayola, estando D. Félix Herranz de párroco.
En las siguientes fotos se ve a la izquierda como es llevada la imagen de San Antonio, apreciándose a Edelmiro Martín Vaquero a la izquierda con un anda y en la foto de la derecha se ve como se llevaba a la Virgen del Rosario (la de pie), imagen hecha en madera y también comprada por la Sra. Evarista cuando estuvo de párroco D. Pedro García, distinguiéndose entre otras mujeres a la entonces jovencísima Alicia González Segovia portando un anda y a su lado Concha Pascual Morales.

 San Antonio de Padua    la Virgen del Rosario de pie

En otras fechas se sacaban en procesión otras imágenes a las que se rendía culto, y se puede ver en la siguiente foto a la izquierda a las gentes en procesión llevando la imagen de la Virgen de Fátima en la calle de la Iglesia llegando a la plaza, y en ella, llevando las andas, se distingue a Mercedes Sanz Sepúlveda y a su hijo Tomás Navas y junto a éste se ve a Esteban Balandín Cuena. En la foto de la derecha se ve, al término de la procesión del día 7 de octubre, jornada dedicada a la patrona del pueblo, cómo se entraba en el templo llevando la imagen de la Virgen del Rosario. En esta foto se puede apreciar al fondo a la derecha la celosía de madera que había donde estaba la sala bautismal (hoy día ocupada por la caldera de la calefacción) y en la parte superior se ve la barandilla del coro. La señora que lleva el anda izquierda según se ve la foto es María Luisa Fernández Somacarrera y arrodillada a su lado se ve a Carmen Segovia Mazarías y la mujer que está arrodillada junto a la que lleva el otro anda es Concha Domínguez Balandín.

 la Virgen de Fátima    Virgen del Rosario


En la siguiente foto hecha en la calle de la Fuente al llegar a la plaza de la Fragua, se ve la procesión que se hacía el Domingo de Resurrección, antes y después de la guerra de 1936 y muchos la recuerdan cuando antes de 1951 estaba como cura párroco D. Félix Herranz Cecilia (de 1941 hasta 1951) y a partir de este año, D. Pedro García Martín, que estuvo hasta 1963. La procesión era conocida como "Procesión del Encuentro", y eran como dos procesiones que discurrían, la una con el Niño Jesús que lo portaban los hombres y niños e iba desde la iglesia hasta la plaza del pueblo por la calle de la Fuente y la otra que desde la parroquia iba por la calle de la Iglesia hasta la plaza y las mujeres y niñas llevaban a la Virgen, y en ésta las acompañaba el párroco.
La Virgen iba tocada con un manto negro en señal de luto y cuando llegaban los dos cortejos a la plaza, se paraban y se hacían tres reverencias, además de bajar las andas haciendo a modo de saludo; se daban unas palmadas y después de avanzar unos pocos pasos para acercarse la una a la otra, se volvían a hacer nuevas reverencias, así hasta que se producía el encuentro de las dos imágenes, y entonces se retiraba el manto a la Virgen y se tiraban caramelos, marchando a continuación todos juntos hasta la iglesia. El acto era muy emotivo y muchas mujeres, adultas y jóvenes, no podían aguantar la emoción y rompían a llorar.
En la foto se distingue entre otros y en primer plano a la izquierda a Ricardo Segovia Aparicio con bigote, a su lado y llevando un anda se ve a Vidal Sanz y en el otro anda se encuentra Ángel Balandín Segovia. En segundo plano, a la izquierda se distingue a Eduardo Balandín López con las manos en los bolsillos y a Marciano Miguel González a su izquierda y con abrigo claro. Casi tapado por Ricardo se ve a Fernando Maroñas y entre Ricardo y Vidal se distingue con la cabeza agachada y calvo al que fue zapatero en el pueblo, Gregorio de Miguel.

 imagen del Niño Jseús

En la foto que sigue se puede ver el cortejo de las mujeres bajando por la calle de la Iglesia, a la altura de donde estaba el prado Mesón (se aprecian los troncos de los álamos y el pajar de Julio Morato Lázaro) y en ella se ve al párroco D. Félix y la imágen de la Virgen llevada por mujeres. Nótese que no hay ningún varón exceptuando al Sr. cura y un monaguillo que iba vestido a la antigua usanza y se puede apreciar el manto negro con el que iba tocada la Virgen.
Ese manto, en esta ocasión como en otras muchas, era una mantilla negra que pertenecía a Juana Segovia Bordón, la que usó el día de su boda con Críspulo Eugenio González Maure, según me contó su hija Alicia.
Llevando las andas, se ve a la izquierda de la foto a Mary Cruz Martín (la hija del Sr. Alejandro el del Almacén) y a la derecha a Daniela Morato Balandín.
En Castilla esta procesión estaba muy arraigada y se celebraba con una imagen de la Virgen y otra del Cristo Resucitado, pero como en el pueblo no había ninguna imagen así, se celebraba con una del Niño Jesús.

 imagen de la Virgen con el manto negro

En la iglesia se conservan los libros de partidas de bautismos, bodas y enterramientos que se libraron de la quema hecha de diversos elementos parroquiales que se hicieron por algunos desaprensivos durante la guerra, y el más antiguo donde están registrados los bautismos comienza en enero de 1838 con el primer inscrito, al que se le puso por nombre Francisco, hijo de Manuel Valandín (sic), de oficio labrador (a veces se ponía el oficio de los interesados), y de Prudencia Montalbo, también labradora, bautizado el día 24 de enero de ese año por D. Custodio Fernández, el cura ecónomo de la parroquia en aquella fecha. siendo los abuelos paternos Juan Valandín y Manuela Gómez, ambos naturales de esta villa y de oficio labradores y los abuelos maternos Gabriel Montalbo y Tiburcia Herranz ambos naturales de Alpedrete y de oficio labradores. En esta ceremonia hizo de testigo entre otros Juan Mazarías que era sacristán en esa época.
Los libros en los que se registraron en las parroquias esos acontecimientos empezaron a escribirse en 1800, y este primero de bautizos tiene anotado en el lomo el número II, faltando el que quemaron, el número I.
Entre los libros de partidas de matrimonios que se conservan en la iglesia del pueblo, el más antiguo corresponde al que hace constancia de esas anotaciones que van desde el año 1749 hasta 1852 y comienza con el acta del matrimonio eclesiástico celebrado el día 26 de noviembre de 1749 correspondiente a la unión matrimonial de Mathias de Fraga, hijo legítimo de Mathias de Fraga y de María Morales, naturales y vecinos de esta villa, con María Antonia de Marcos, hija legítima de Custodio de Marcos y de Josefa Diaz, naturales y vecinos de la villa de Guadalix de la Sierra, apareciendo como testigos Juan del Alamo el Viejo, Blas Serrano y Juan Sánchez vecinos de esta Villa, celebrando en la ceremonia el párroco D. Pedro de San Lorenzo, cura de la parroquia de San Miguel Arcángel de Moralzarzal y del anejo de Cerceda en aquella época. El segundo libro correspondiente a matrimonios empieza en 1852 y en primer lugar consta la unión eclesiástica celebrada el once de enero de ese año de Sotero Balandín y de Gregoria Cantalejo, él natural de Moral, mozo soltero de veintiun años de edad, hijo de Castor Balandín y de María López, de esta villa y ella, también soltera, hija de Ángel Cantalejo y de Juana Leonor, vecinos de Cavallar en la provincia de Segovia, siendo párroco del pueblo D.  Manuel Taillet.

Referente a los enterramientos, el primer libro empieza con el registro del entierro del día cinco de enero de 1852 de un varón y se da el hecho de que se trataba de un joven del que se supone tenía 15 años de edad, fallecido el día cuatro de ese mismo mes y según consta en el libro, pobre de solemnidad y no se pudo saber quién era ni cómo se llamaba "por no haber consigo documento alguno" y además dice que murió el día cuatro de dicho mes y año a las dos de la tarde, helado con el rigor de la estación según certifica D. Bernardino Garrido facultativo de este pueblo. Actuaron como testigos el Sr. alcalde D. Tadeo Balandín y Juan Mazarías y firmó también el acta el Sr. cura párroco D. Manuel Taillet.
Gracias a la inscripción de esos datos correspondientes a acontecimientos sucedidos en el pueblo a lo largo del tiempo, se puede ver esa información que nos da luz sobre hechos ocurridos en la villa de Moralzarzal y así poder asomarnos a parte de su historia.

Una cosa que llama la atención es ver en algunos artículos de prensa el anuncio de venta de sermones, y así, en el periódico EL SIGLO FUTURO, nº 2507, año IX, publicado el jueves 15 de noviembre de 1883, se puede ver que se envían sermones para adviento y para cuaresma, pudiéndose pedir entre otros al cura párroco de Moralzarzal, que era por esas fechas D. Eduardo Novel y Serrat, anuncio que también aparece en ese periódico en la edición del día 17 del mismo mes, y se muestra aquí abajo a la izquierda el anuncio de ese periódico de 1883 y a la derecha el anuncio de ese mismo periódico en la edición del jueves 16 de febrero de 1884, en este caso al precio de tres pesetas y libre de gastos de envio.

 anuncio de venta de sermones    otro anuncio de venta de sermones

Y a continuación de estas líneas se puede ver el anuncio del nombramiento de D. Leonardo Novel, noticia aparecida en el periódico LA ESPERANZA, nº 6706, año vigésimo segundo, publicado el martes 14 de agosto de 1866, diciendo :
En el boletín eclesiástico del arzobispado de Toledo leemos lo siguiente :
"Tecera y última provisión de curatos, correspondiente al concurso de 1864, publicada en el Consejo de la Gobernación en 9 de agosto de 1866""

y vienen curatos de término, de segundo ascenso, de primer ascenso, de entrada y rurales de segunda clase, indicando en el grupo de los de entrada, en Moralzarzal, a D. Leonardo Novel y Serrat, tonsurado.
Tonsurado, según se puede ver en el diccionario de la R.A.E. es :
"hombre que había recibido la tonsura. U. t. c. adj."
y también se puede ver que tonsurar es "Adscribir a alguien a la clerecía, lo que se realizaba mediante el corte ritual de cierta porción de cabello.", y los mayores recordarán haber visto a los curas con el corte de pelo en la parte de la coronilla, en forma circular. También se dice tonsurado a un clérigo, es decir : "hombre que ha recibido las órdenes sagradas".
Pero veamos la noticia en la que aparece el curato de entrada de Moralzarzal, en la séptima línea.

 nombramiento de Leonardo Novel

Hay cosas curiosas que muchos de los que lean estas notas sobre la historia de este pueblo también se sorprenderían al ver en algunos escritos el término de "teniente cura" o "cura teniente" del pueblo, y así como se dice "teniente alcalde", término que es más conocido y que corresponde al concejal que hace las veces de alcalde en caso de ausencia de éste, análogamente sucede con los sacerdotes o curas propios de las parroquias, en las que el "teniente cura" es el sacerdote que hace la función del párroco en caso de ausencia de sacerdote titular a causa del motivo que fuere y por el que debe ausentarse de su parroquia y en caso de tener que oficiar en algún acto como pudiera ser un entierro, bautizo o matrimonio, el "teniente" lo hacía con la debida autorización y el permiso pertinente del vicario de la diócesis correspondiente.

Pinchando en la siguiente foto podrás ver una breve colección de fotos relativas a la iglesia del pueblo.


iglesia de San Miguel Arcángel

© 2006 - Antonio López Hurtado