Fuentes de Moralzarzal

 fuente de la salud en los años 60

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Desde hace muchos años y debido a la ganadería como fuente de riqueza de la zona, los ganaderos procuraban recoger la aguas de manera que pudiera beber su ganado y así se ha llegado a tener una buena colección de fuentes y pilones como abrevaderos. Por ejemplo, en la dehesa de arriba están las fuentes del sapo, la de matarretazos y la de la bardaguera y la de la entrada al lado del polígono de la Encinilla, todas ellas con sus pilones correspondientes, y hace poco tiempo hay otra cerca del embarcadero.
Para el consumo humano, además de los manantiales que había en un principio, como podía ser la fuente del Zarzal, se recogieron las aguas y se trajeron hasta el pueblo. Un ejemplo de ello es la fuente de los Caños o de los Cuatro Caños, nombre que correspondía con los cuatro caños que soltaban agua, y que provenía del manantial de Robledo y de otro manantial de la ladera. El agua de los caños grandes venía del manantial de Robledo, recogiéndose en la zona donde se encontraba el vivero, en la ladera, y el de los pequeños se recogía en un pozo que hay cerca del depósito nuevo de Juncarejo, pudiédose ver aún hoy día las tapas de las arquetas de la conducción.
Otro ejemplo lo tenemos en la fuente de Matarrubia que daba el agua que se recogía en un pozo de la ladera que hay por encima del arcillero (cerca del parque de la Tejera) pudiéndose ver justo donde hay unos chopos y que fue obra de los vecinos del Barrio de Arriba en 1925.
El depósito de Matarrubia se encuentra, como su nombre indica, en la ladera de Matarrubia; fue construido en 1928 y recogía las aguas de varios manantiales de la ladera y del Valle, siendo el manantial que más arriba se encuentra, el de la fuente de la casa del guarda o casa del zapatero (Juan) que hay arriba del Valle.
Otras fuentes también tuvieron fama como la de la Salud, que se perdió a causa de las urbanizaciones, ya que aparte de contaminar el agua, al final cortaron las venas, y la del Portillo de la Mina que llegó a embotellarse. Hoy día se ve un poco más abajo de donde estaba el manantial (ahora cegado por la arcilla), un caño del que sigue manando agua aunque no en época estival.
Dentro del casco urbano hay otras fuentes como la de la plaza, la de la calle de la Salud, en la calle Antón, en la Casa Grande y en algunos de los parques que hay en el pueblo como el de la Tejera.
El manantial de Borricoparra, que se encuentra más arriba del camping, entre el cordel de la Cerca de la Dehesa y la tapia de la dehesa de arriba, abastecía a casas particulares que hay en la calle de la Salud y en la de las Eras y que eran conocidas antiguamente como El Estanque y Vilches respectivamente.
Hay otras fuentes que son muy poco conocidas como la fuente de la Navata o la del Cuchillar, rehecha hace muy poco tiempo por un tal "sardina" como es conocido en Hoyo de Manzanares, población muy cercana a dicho manantial, el manantial de los Abantos cerca de Peña Herrera o la fuente del Huerto en la zona de Cerrulén. En la zona militar y por el mero echo de estar allí, las fuentes que hay también son desconocidas, como el manantial de la Mesa que está a los pies del Portillo de la Mina, la fuente de la Mesa en la falda de la Silla del Diablo, la fuente de las Cabras en la zona de la Moraleja, la fuente de las Cochinas en la zona de Canto Cachado y la fuente Mocarra cerca de la finca de las Pozas y del alto de Matacerrajoyo.

También hubo métodos para sacar el agua de los pozos como era el empleo de bombas aspirantes, (en la dehesa vieja) y los mayores recordarán la Huerta de Escalada, donde había una noria a la que normalmente se ataba un burro que dando vueltas sobre un eje, hacía que se moviera el mecanismo de forma que los cangilones subieran del pozo llenos de agua y lo soltaran en el pilón del cual se repartía para regar. Algunos nos bañábamos en ese pilón y recordamos lo fria que estaba el agua. Esa noria aún se conserva pero solamente como mero recuerdo y en plan de elemento decorativo en el jardín de una casa de propiedad privada.

Verdaderamente estamos en un terreno donde se puede encontrar agua por bastantes lugares y generalmente se ha aprovechado bien. Antiguamente eran los pastores los que solían preocuparse de recoger el agua de los manantiales y mantenerlos limpios para poder satisfacer su sed y el de su ganado, y en otras ocasiones han sido los dueños de fincas de "recreo" para su servicio, aunque también solían tener ganado y por tanto necesidad de agua, como pasaba en la finca "El Palancar" con sus establos y cuadras (esta finca fue hasta principios del siglo XIX propiedad de Aniceto González González y luego pasó a manos de D. Emilio Riaño, notario de Colmenar Viejo, finca que fue expropiada posteriormente para el campo militar de tiro de "El Palancar") y otras como la "casa de la Navata", y muestra de ello es una conducción que llevaba el agua hasta dicha casa utilizando tuberías de uralita e incluso otra conducción que con tuberías metálicas llevaba el agua por otro recorrido hasta esa misma casa.

A lo ancho del término de Moralzarzal y cuando caminas por sus campos te encuentras con muchos arroyos que puedes comtemplar en pleno apogeo en tiempo de primavera ya que en época estival muy pocos llevan el líquido elemento. En cualquier caso, el abastecimiento de agua al pueblo está garantizado por tres depósitos que son el de Herrenes, en la parte alta de la dehesa Nueva, el de Juncarejo en la ladera de Matarrubia y el que está cerca del Cañuelo, el depósito Retamar.


Si quieres ver un album de fotos de las fuentes del pueblo lo puedes hacer pinchando en la foto siguiente

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© 2006 - Antonio López Hurtado