El ferrocarril, también tuvo su historia en este pueblo, y hacía el trayecto desde el Berrocal
a la estación de Collado Villalba. Se empleó para el transporte tanto de la piedra de pórfido que provenía de las
canteras por medio de "televagonetas" como se describe en el apartado de canteras de gabarro, como de las piedras de granito de las
canteras que se explotaron en la zona de los Praderones y el Berrocal, canteras pertenecientes a Moralzarzal, Becerril y El Boalo .
Muchos de los habitantes del pueblo lo aprovechaban para hacer el trayecto hasta el Berrocal, pues venía desde Villalba pasando por la
lo que hoy día es la calle de los Chaparrillos, dividiendo en dos el prado del mismo nombre, colonia del Redondillo, la calle Via del
Berrocal cruzando la avenida de España, y aquellos que venían a veranear por entonces, pasaban una aventura al hacer un recorrido
en ese tren pequeñito de via estrecha con vagones plataforma y sobre todo para los chavales era una experiencia inolvidable y muy agradable.
La solicitud de terrenos para la construcción del ferrocarril se hizo en 1875, siendo en abril de 1883 cuando se dió el visto
bueno para su puesta en funcionamiento, y comenzó la explotación comercial el primero de junio de ese nismo año. La solicitud
para la suspensión de la línea se hizo en 1954 y en junio de 1956 se acordó la suspensión de la línea. En el último
viaje de servicio, la piedra transportada fue para habilitar los accesos en la construcción de la estación de Chamartín (Madrid).
(1) En la zona donde está hoy día el helipuerto, en la confluencia de las calles Navafría y vía del Berrocal, existió
un cargadero y un apartadero con el objeto de poder cargar la piedra que se traía de las canteras de pórfido de la dehesa de arriba y
de Peña Cardín (en la finca los Chaparrales de Cerceda o más conocida en el pueblo por el monte del marqués), explotación
que corrió a cargo de la compañia "Pavimentos Asfálticos, S.A.". El efecto sobre la economía de
la zona tuvo dos caras, por un lado favoreció el desarrollo y la explotación de las canteras, y por otro lado fue contraproducente
con los servicios de carretería del area (la competencia fue muy fuerte), lo que motivó algunas reticencias en las gentes que se dedicaban
al transporte de piezas de granito con sus carretas de bueyes.
Como recuerdo histórico, en una de las rotondas de Villalba, en la que hay
para tomar la carretera de la Coruña en dirección a Madrid, se pueden ver desde herramientas hasta traviesas y otras cosas que han
sabido conservar para recordar lo que hubo ya hace tiempo, y que se pueden ver en la colección de fotos que se muestran en esta sección.
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